Guía esencial: Cómo funciona una marca (Más allá del logo)
Categoría
Branding
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8 minutos
Persona sujetando hojas con bocetos para símbolo marcario

Desenvolverse en el mundo del branding es un proceso de constante descubrimiento y reinvención que siempre obedece a la misma pregunta: ¿Qué es una marca? La búsqueda de esa respuesta es lo que nos lleva a mejorar nuestras herramientas, metodologías y por supuesto, nuestros resultados.

Con ese aprendizaje queremos contarte cómo es que -bajo nuestra óptica- funcionan, para que puedas entender mejor tu marca y tomes mejores decisiones respecto a ella.

Primero, ¿Qué es una marca?

Lo primero que debes saber es que una marca no es estática, es un organismo vivo que habla, se mueve, se siente, se expande y evoluciona. Imagina que tienes un árbol frutal, si sólo lo observas y lo dejas existir posiblemente no sobreviva; en cambio, si lo riegas, fertilizas, podas y cuidas que su entorno sea adecuado lo más probable es que tengas un hermoso árbol y que además te dé muchos frutos.

Con una marca es exactamente lo mismo, no es un sticker que pegas a todos tus documentos, uniformes y productos para observar y verla existir. Se trata de la representación de tu promesa, tu historia y tu propósito en el mundo. Necesitas ofrecerle el entorno adecuado para que logre comunicar su mensaje.

¿Por qué es un organismo vivo?

En un árbol, puedes identificar la especie por su totalidad o por algunas de sus partes esenciales como sus frutos, su semilla, sus hojas o su tronco. De la misma manera, las personas deben poder identificar tu marca por su totalidad o por alguna de sus partes como su estilo tipográfico, sus colores, sus vehículos, sus empaques o hasta su manera de hablar.

Ok, ya entiendo… pero,
¿Cómo sé de qué está hecha mi marca?

La respuesta es sencilla y compleja al mismo tiempo: Tu marca está hecha de todo lo que tu empresa (o tú) haga y diga, y de la forma en que lo hace. Ahora piensa, ¿en qué espacios tu empresa está en comunicación con sus audiencias? Piensa tanto en espacios físicos como espacios digitales. Bueno… todo lo que compone esa comunicación es tu marca.

Parece algo simple, pero la marca de una cafetería local no cuenta con la misma complejidad que la marca de una empresa multinacional. ¿Lo observas? Por eso es tan difícil hacer una lista universal de los elementos que componen la marca.

Sin embargo, cada uno de esos elementos sí tienen dos características en común a las que debes prestarles atención: el fondo y la forma.

El fondo

Es básicamente lo que quieres decir, y tu marca debería estar dando el mismo mensaje en todos sus elementos. ¡Ojo! No nos referimos a “decir exactamente lo mismo”, sino a que tus mensajes sigan los mismos objetivos y comuniquen la misma narrativa.

La forma

Es el cómo vas a decirlo, y acá podemos hablar de la forma conceptual (tono de voz, recursos lingüísticos, idioma, etc…) o de la forma material (sustrato, tamaño, color, textura, etc…). Así como con el fondo, la forma debe ser coherente y consistente con lo que buscas comunicar.

Y, ¿cómo funciona una marca?

En principio, debes tener claro cuál es tu historia, tu propósito y tu promesa. Si ya lo tienes, lo que sigue es adaptar tu mensaje a cada extensión de tu marca cuidando que el fondo y la forma sean coherentes en cada una de ellas. Haz que tu marca escuche e interactúe con sus audiencias, permítele crecer, expandirse y evolucionar; si tu empresa se transforma con el tiempo, tu marca también debería hacerlo. Así como con un árbol, monitorea tu marca en busca de señales de deterioro o amenazas, y aprovecha las oportunidades de crecimiento. Si en este punto ya lograste identificar lo que quieres decir y sabes cómo quieres decirlo, ¡felicidades! estás más cerca de hacer branding.

Si no tienes clara la esencia de tu marca o si no cuentas con las herramientas para conectar ese mensaje con tus audiencias, en Aditivo podemos ayudarte. Haz una cita y hablemos sobre tu proyecto para analizar tus puntos de contacto y ayudarte a construir una verdadera marca.